A finales del mes de Octubre nos encontramos con una noticia de la que se hicieron eco todos los medios de comunicación locales, regionales e incluso nacionales y que a buen seguro dará aún mucho que hablar.

El Tribunal Supremo, en sus sentencias de 27 de Octubre pasado, declaró nulo el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Marbella de 2010, que hasta entonces estaba vigente. La herramienta fundamental de ordenación urbana de todo el municipio dejaba de existir de golpe y porrazo.

 

Saltaron todas las alarmas pues dicho plan se publicó en su momento con la intención de dotar a la ciudad de cierta seguridad jurídica ya que vino a regularizar un gran número de viviendas que fueron construidas de forma contraria al plan anterior, el de 1986, durante la tristemente famosa época llamada “de Gil”.

 

Precisamente esto, la metodología utilizada para regularización de tantas viviendas irregulares, es lo que cuestiona el Tribunal Supremo. No se cuestiona la regularización en sí, sino la forma que ha sido llevada a cabo. Dato importante éste.

 

Además, el Supremo apunta otros motivos técnicos como son el incumplimiento de la exigencia europea sobre la evaluación medioambiental y la carencia de la emisión de un informe sobre la sostenibilidad económica. De igual importancia o más incluso que lo anterior.

 

Sin duda la noticia supone un varapalo para el sector inmobiliario y urbanístico del municipio cuando parecía que la actividad volvía a repuntar con claros indicios de haber superado la crisis económica que tanto afectó.

 

A pesar de todo, esto no debe suponer un bloqueo para el sector. Es tiempo ahora de arbitrar medios para desarrollar el Plan General de 1986 – que vuelve a estar vigente tras la anulación del de 2010 – mediante instrumentos transitorios; Leyes Sustantivas o Adaptaciones Parciales del Plan vigente. Dichos instrumentos habrán de crear un marco legal que ampare con la mayor amplitud posible el desarrollo de la actividad en la ciudad. Estas medidas han de entrar en vigor inmediatamente no debiéndose demorar más que unos cuantos meses su entrada en vigor.

 

Asimismo y de forma paralela, se ha de comenzar a trabajar en un nuevo PGOU para Marbella, un PGOU adaptado a la normativa actual, un PGOU efectivo, un PGOU ágil, un PGOU que sea ejemplo de urbanismo moderno que afronte los desafíos de una ciudad de futuro.

 

Marbella es el buque insignia de la Costa del Sol y motor de la economía andaluza. Por ello Ayuntamiento y Junta de Andalucía han de trabajar unidas para acortar los plazos. Afortunadamente parece que la Corporación Municipal lo está entendiendo también así y está gestionando la adopción de medidas que van en esa línea.

 

En recientes declaraciones el propio alcalde del municipio asegura que “…Marbella contará con un nuevo plan el próximo 2018 y que solo podrán acortarse los plazos si existe plena coordinación técnica entre ambas administraciones”.

Para más información, no dude en contactar con nuestro despacho Mesa & Green Abogados donde le atenderemos intentando resolver las dudas que pudiera tener referentes a este complejo asunto.